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Trabajador y misionero: Kurt Bringerud reflexiona sobre su vida como misionero en Mongolia

misionero kurt en mongolia

El misionero de OCMC, Kurt Bringerud (centro) comparte su fe ortodoxa como parte diaria de las relaciones con sus estudiantes de inglés. Ellos le hacen preguntas sobre su fe como parte del proceso de aprendizaje de la lengua y él es entonces capaz de introducirlos al cristianismo ortodoxo.

En un aula en la ciudad capital de Mongolia, Ulan Bator, el misionero de OCMC  Kurt Bringerud enseña Inglés a estudiantes de diferentes ámbitos de la vida. Ellos practican sus nuevas habilidades lingüísticas haciendo preguntas el uno al otro. Son cada vez más cercanos, más conocidos y crecen los lazos de amistad, lo que a menudo conduce a la pregunta que espera cada uno de sus alumnos algún día: “¿En qué cree usted?”

Kurt enseña Inglés profesionalmente en Mongolia, pero su trabajo le ha permitido compartir algo aún más eternamente útil que el lenguaje. Se le ha dado la oportunidad de compartir su fe ortodoxa. Las normas sociales son muy diferentes en Mongolia con respecto a muchos otros países occidentales. Las discusiones acerca de la religión y la política no se consideran de mala educación, por lo que algunos de los estudiantes de Kurt vienen a él con una curiosidad voraz.

A menudo, esta curiosidad va más allá de llegar a conocerlo como persona. Según Kurt, los mongoles, al igual que muchas personas en todo el mundo, son más bien apáticos hacia la religión. Pero algunos, como en el caso de Gerlei (ger-ley) a un estudiante que estudió con Kurt durante varios meses, se inspiran a visitar una iglesia ortodoxa para que puedan experimentar el culto ortodoxo y Liturgia por ellos mismos.

A través del desarrollo natural de las relaciones, los cristianos ortodoxos como Kurt han sido capaces de atraer a la gente al Cuerpo de Cristo (la Iglesia). Los misioneros pueden ser cualquier cosa. Pueden hacer cualquier actividad. Su actividad profesional no es lo que lleva el testimonio cristiano. Ellos mismos son el testimonio de la Iglesia Ortodoxa. Evangelizan por el simple hecho de ser abiertamente cristianos ortodoxos en torno a otros, ya sea en un ascensor o en un aula o en una esquina.

Se necesita este testimonio en ciudades como Ulaanbaatar, donde sólo hay una iglesia ortodoxa. Bajo el cuidado pastoral del P.. Aleksei Trubach, aproximadamente cuarenta mongoles han sido bautizados en los últimos años, pero en una ciudad de más de 1,1 millones que hay mucho trabajo por hacer. Según Kurt, el trabajo no termina aquí, sino que continúa en mantener al recién iluminado para que participe activamente en la Iglesia una vez que haya completado su catequesis y se haya bautizado.

Recurso

Tracido por hipodiácono Miguel P. (H.M.P)

1 reply »

  1. Gracias a Dios, sigue habiendo “apóstoles” sencillos que dan testimonio de Cristo con sus propias vidas, y eso es lo que se convierte en un verdadero ejemplo de cristiano y ortodoxo. Tomemos ejemplo de esto y seamos todos, en nuestro lugar, “apóstoles” de nuestro Señor.

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