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Nacionalistas cismaticos ucranianos, uniatas y protestantes se unen para extorsionar a los Ortodoxos Canónicos

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Puesto que los nacionalistas ucranianos intentan forzar cada vez más a los miembros de la Iglesia Ortodoxa canónica a unirse al autoproclamado “Patriarcado de Kiev”, la violencia de los años 90 contra el clero ortodoxo se está repitiendo en el oeste de Ucrania. Como anteriormente, los greco católicos ucranianos (uniatas) están involucrados en lo que perciben como una “nacionalización” de la Ortodoxia ucraniana. Esta noticia de una iglesia en la región de Lvov es sólo un ejemplo de una tendencia alarmante que está creciendo en la Ucrania post Maidan. Mientras que los servicios de noticias religiosas en lengua inglesa han acusado rápidamente de los incidentes en el este de Ucrania a los pentecostales u otras sectas importadas de occidente, esta alarmante violencia contra la única Iglesia canónica y nativa de Ucrania está pasando de algún modo inadvertida.

El patriarca Kirill de Moscú y toda Rusia se ha dirigido a las Naciones Unidas y otras agencias internacionales con relación al peligro, pero el anticanónico “Patriarca de Kiev”, Filaret (Denysenko), ha acusado al patriarca Kirill de mentir.

Turka, provincia de Lvov, 2 de octubre de 2014

En la ciudad de Turka, cerca de Lvov (Ucrania), un grupo de 50 hombres de aspecto atlético, con la ayuda de la policía loca, han arrebatado a la fuerza la Iglesia de la Protección de la Theotokos, de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Moscú, según informó la agencia de noticias Interfax-Religión, citando a la página rusa National Control.

En el proceso, el sacerdote de la iglesia fue agredido físicamente, la iglesia fue cerrada, y se prohibió la entrada en la iglesia a los parroquianos. Según la información publicada por la agencia, algunos de los atacantes eran greco católicos (uniatas).

Los fieles de esta parroquia habían recibido amenazas ya en la primavera pasada. En marzo de 2014, el rector de la Iglesia, Alexei Sloboda, fue abordado por cierto empresario privado de la ciudad de Turka, quien dijo al sacerdote: “Padre Alexei, le queremos y le respetamos, pero debe unirse al patriarcado de Kiev”.

El sacerdote respondió que no podía hacer eso, porque así estaría cometiendo una grave violación contra los cánones de la Iglesia. Así, como pastor de los fieles de Cristo, dijo que permanecería en el seno de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana canónica. Entonces, el empresario le amenazó diciendo: “Si no se une, verá lo que le pasará…”.

Mientras el padre Alexei llevaba a cabo oficios en la iglesia, los partidarios del “Patriarcado de Kiev” le atacaron y le arrojaron al suelo.

El 29 de junio de 2014, cuando el arcipreste Alexei estaba realizando los oficios de la iglesia, un grupo de diez partidarios del “patriarcado de Kiev” irrumpieron en la iglesia. La multitud estaba encabezada por antiguos militantes comunistas. Los insurrectos se dirigieron hacia el ambón (el área elevada justo en frente de las puertas del santuario), atacaron al sacerdote y le arrojaron al suelo. Después de esto, los expertos médicos del palacio de justicia registraron lesiones corporales en el sacerdote.

Nuevamente, el 28 de septiembre de 2014, un grupo de 50 personas (incluyendo comerciantes de la ciudad y hombres de apariencia atlética) irrumpieron en el terreno de la iglesia y arrebataron por la fuerza la propiedad.

Cerraron la iglesia y cerraron todos los accesos a la propiedad de la iglesia. Los parroquianos estaban particularmente impresionados por la fuerza policial de 50 hombres enviada especialmente a la iglesia.

En vez de defender a los fieles y al clero de los ataques criminales, la policía simplemente permaneció indiferente observando el transcurso de los hechos.

Los fieles ortodoxos (300 personas, principalmente ancianos y ancianas) intentaron pasar y abrir su iglesia, pero se encontraron con una gran oposición por parte de los asaltantes, y de la policía. Incluso fue más destacable cómo la policía permaneció en el lado de los atacantes y acusó a los parroquianos de provocar un “conflicto”.

Ni los motivos ni los argumentos de los ciudadanos ortodoxos tuvieron efecto ante las autoridades municipales, a pesar del hecho de que los parroquianos tenían todas las documentaciones legales necesarias: el certificado de registro de una comunidad ortodoxa, y el derecho para obtener una propiedad.

Los parroquianos de la iglesia testifican el hecho de que la mayoría de los hombres atléticos nunca habían asistido a los oficios en aquella iglesia.

Aquella misma tarde, cuando los fieles venían una vez más a su iglesia para los oficios vespertinos, no se les permitió entrar en el área de la iglesia, ni a los parroquianos y ni al clero.

Apalearon al hieromonje Vladimir (Kozanchin). La gente estaba horrorizada cuando vio al sacerdote cubierto de sangre.

Además, uno de los asaltantes golpeó al sacerdote con una botella llena de agua que había preparado para el ataque. Como resultado, el hieromonje Vladimir (Kozanchin) quedó lesionado. La gente estaba horrorizada viendo a su sacerdote cubierto de sangre.

Los ortodoxos comenzaron a escribir reclamaciones concernientes a los ataques. Puesto que el atacante olía a alcohol los fieles pidieron que la policía realizara una investigación médica de la embriaguez de los atacantes. Sin embargo, la policía rechazó categóricamente hacer eso.

Hoy, la situación sigue extremadamente tensa, y la iglesia arrebatada permanece cerrada. No se permite a los fieles entrar en ella, y son continuamente intimidados y amenazados.

El 1 de octubre de 2014, los parroquianos dirigieron una queja a la administración regional de Lvov, pero no fue aceptada.

Dos semanas antes de este incidente, varios incendiaros atacaron la skete donde vive el hieromonje Vladimir (Kozanchin). Uno de los edificios fue incendiado, y el segundo piso y el techo fueron quemados.

No se obstaculizó a los criminales por el hecho de que esta skete estaba siendo construida por el viudo padre Yaroslav Yavorsky, que quedó viudo con seis hijos tras la muerte de su mujer. La mujer del padre Yaroslav murió de cancer, y comenzó a construir la skete con el dinero que tenía.

Según la última información, representantes del “Patriarcado de Kiev” y de las iglesias greco católicas estaban entre los atacantes.

Hoy los ortodoxos ucranianos están seriamente preocupados por el inicio de nuevas persecuciones contra su Iglesia. Esta preocupación se alza a pesar del hecho de que el nuevo gobierno ucraniano está intentando con todos sus medios declarar su lealtad a la democracia occidental, la tolerancia y el soporte a la libertad religiosa.

Pero lo más irónico es que casi todos los sacerdotes ortodoxos que están sometidos a persecución son nativos ucranianos. Según la práctica de la Iglesia Ortodoxa, los sacerdotes de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana canónica rezan diariamente en los oficios por las autoridades civiles de Ucrania, y la mayoría de los parroquianos son a su vez nativos ucranianos. Pero esto no detiene en absoluto a los vándalos de atacar a las iglesias ortodoxas y a sus parroquianos.

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Fuente:

Traducido por psaltir Nektario B.

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