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El patriarca Kirill alienta a Europa a volver a los valores cristianos, advirtiendo contra la “reescritura de la historia”

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Europa ha pasado de ser un bastión cristiano a ser una locomotora que destruye la fe, dijo el patriarca Kirill, primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa, tras su llegada el viernes a la capital serbia de Belgrado en una visita de tres días.

Puesto que ha sido galardonado con el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Belgrado, el patriarca Kirill dio la voz de alarma por la rápida des-cristianización de la sociedad europea, que “ha renunciado a los valores cristianos fundamentales en su vida y sus actividades”.

Citó al renombrado clérigo serbio del siglo XX, San Nicolás Velimirovich de Ochrid y Zica, que dijo que “Cristo está abandonando Europa”.

“Hoy, mientras se produce un proceso de secularización, de la negación de la verdad absoluta, mientras la eliminación del concepto de pecado de la conciencia pública alcanza dimensiones apocalípticas y sin precedentes, lamentamos reconocer que muchos estados europeos han abandonado realmente su identidad cristiana”, dijo el jefe de la Iglesia Ortodoxa rusa, según informa la agencia de noticias Interfax.

El reconocimiento del matrimonio homosexual, de la eutanasia a nivel legislativo y el creciente número de abortos, indica que Europa, que antes era un bastión del cristianismo, “se ha convertido en una locomotora de procesos destructivos”, dijo el patriarca Kirill.

Durante su encuentro con el presidente serbio, Tomislav Nikolic, el jefe de la Iglesia Ortodoxa rusa advirtió contra el intento de manipulación de la historia.

“La historia no puede ser re-escrita, aunque en Serbia, la primitiva Yugoslavia y la primitiva Unión Soviética estuvieran intentando hacerlo. Y algunas veces enseñan a sus hijos según sus libros de texto ajustados, esperando que sean una nueva generación que olvide las páginas de las historia, que son desfavorables en términos de los desafíos políticos actuales”, dijo.

Llamó a tal forma de acción “un grave error”, subrayando que “los hechos históricos no pueden borrarse de la memoria de la gente, sin importar cómo se re-escriban”.

El patriarca Kirill también expresó su preocupación por las violaciones de los derechos contra el pueblo serbio en Kosovo, que declaró su independencia de Belgrado en 2008.

Serbia aún no ha reconocido su independencia, facilitada por el agresivo golpe occidental, y aún se refiere a Kosovo como su propia provincia autónoma de Kosovo y Metohija.

“Los serbios pueden vivir libremente en Kosovo y Metohija. Nadie debería amenazarlos, nadie tiene derecho a destruir sus monumentos, sus templos y monasterios. Nadie debe obstaculizar su movimiento libre y su posibilidad de ponerse en contacto con sus familias”, subrayó el clérigo.

La Iglesia Ortodoxa rusa “apoya al pueblo serbio en su entendimiento sobre el tema de Kosovo”, dijo el patriarca Kirill, llamando a Kosovo el centro espiritual del pueblo serbio y de su iglesia.

“Todos los rusos se sienten en Serbia como en su casa”

El viaje está dedicado al centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial, cuando Rusia y Serbia luchaban en el mismo bando.

Se espera que el primado de la Iglesia Ortodoxa rusa honre la memoria de los soldados rusos y serbios, santificando una necrópolis rusa y un monumento al último zar ruso, Nicolás II.

El punto central de la visita será un oficio conjunto del patriarca Kirill y su homólogo serbio, el patriarca Irineo, el domingo, en iglesia ortodoxa más grande del mundo, la catedral de San Sava de Belgrado.

“Cuando un ruso viene a Serbia, se siente verdaderamente en casa. La fe común, la cultura común, los cercanos lazos históricos comunes, la misma sangre vertida en nombre de las victorias comunes, todo esto une a nuestros pueblos”, dijo el patriarca Kirill, tras aterrizar en el aeropuerto Nikola Tesla de Belgrado.

El jefe de la Iglesia Ortodoxa rusa, también expresó su confianza en que las oraciones y las discusiones conjuntas, que tendrán lugar durante su visita, ayuden a Rusia y Serbia “a ir hacia delante con mayor confianza, tendiendo las manos y abriendo los corazones unos a otros”.

El patriarca ortodoxo serbio, Irineo, dio la bienvenida al patriarca Kirill en el aeropuerto, diciendo que “realmente queremos que se sienta en casa, entre los de su propia clase”.

Moscú y Belgrado han sido aliados durante siglos, estableciendo relaciones diplomáticas en 1838 cuando Rusia ayudó a los serbios a obtener su independencia del Imperio Otomano.

En 1999, Rusia se opuso ferozmente al bombardeo de Yugoslavia por parte de la OTAN, de la que Serbia formaba parte, e hizo todo lo que pudo por evitar que la operación militar obtuviera la autorización de las Naciones Unidas.

Rusia es actualmente el principal socio económico de Serbia, con un volumen de tratado entre los dos estados estimado en cerca de 3 billones de dólares. Los dos países también comparten una política de expedición de visados para viajeros desde 2008.

 

Fuente:

Traducido por psaltir Nektario B.

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