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Extracto de la entrevista al higumeno de la Lavra de la Dormición de Sviatogorsk (Ucrania)

extracto homilía

 Extracto de la entrevista al higumeno de la Lavra de la Dormición de Sviatogorsk (Ucrania) que alberga alrededor de 500 refugiados y alimenta hasta 4000 personas diariamente.

-Padre, díganos, ¿cuál es ahora la situación en el territorio de la Lavra de Sviatogorsk? Sabemos que acogen a personas desplazadas, a mujeres y a niños. También sabemos que hay muchos refugiados en la ciudad vecina de Sviatogorsk. ¿Qué necesitan estas personas, cómo podemos ayudarlas?

Nuestra ciudad es muy pequeña, a penas 3500 habitantes. Dado que esta, incluso en la época soviética era una ciudad termal, se construyeron numerosas pensiones, casas de reposo, de salud para niños. Cuando comenzaron los combates en Donbass, comenzamos a acoger a refugiados en el territorio de la lavra, y después continuó la ciudad. Cuando se intensificaron los combates, alrededor de 30.000 personas se refugiaron en la ciudad, y cerca de 800 en la lavra. Según las cifras oficiales, ahora hay 11.200 refugiados en la ciudad de Sviatogorsk, mientras que alrededor de 500 personas, de los cuales 100 son niños, viven en la lavra, en la hospedería destinada a los peregrinos. Hubo momentos en los que la lavra alimentaba a 3.000 o 4.000 personas diariamente. Actualmente, a pesar de la gente que vive en la lavra, alimentamos a otros desfavorecidos, refugiados que están desprovistos de lo estrictamente necesario. Disponemos de diez lugares de acogida en la ciudad de Sviatogorsk, en cada uno de los cuales viven una media de 200 personas, y regularmente les llevamos productos alimentarios. Alabado sea Dios, pues el alcalde de la ciudad, Alexandre Ivanovitch, nos ayuda. Tenemos con él un perfecto entendimiento, nos esforzamos por ocuparnos de estas personas. Quiero dar las gracias nuevamente y con sinceridad a Monseñor Simeón, de la diócesis de Vinnitsa, por su actitud fraterna y su amor por la gente. Seguramente, nuestra ayuda no sería tan eficaz, si no nos llegaran ayudas de todo el país. Pues son los más desprovistos los que se han instalado en la lavra: inválidos desde la infancia, madres con sus hijos pequeños, ancianas muy mayores, una de las cuales tiene 95 años… Los refugiados que disponen de alguna ayuda financiera, pueden vivir en apartamentos alquilados, pueden comprar por sí mismos víveres. Pero con nosotros viven los que ni siquiera tienen lo mínimo: productos alimentarios, vestido. Son también muchos los que necesitan medicamentos. Doy gracias a Dios de que muchas diócesis se han hecho eco a esta petición de ayuda. Esta no sólo nos llega del territorio de Ucrania, sino de todos los lugares en los que viven ortodoxos. Como dice el proverbio: “en la adversidad es cuando se conoce al amigo”. Cuando se produce la desgracia, nos llegan donativos de las diócesis de Rovno, de Oujgorod, de Volhynie, de Dnepropetrovsk, de la región de Kharkov, de Odesa, de Vinnitsa. Tanto el patriarcado como las diócesis metropolitanas y las diócesis ortodoxas en el extranjero, ninguno ha permanecido ajeno e indiferente a nuestra desgracia. Nos esforzamos por hacer todo lo posible para ayudar a la gente a olvidar lo más rápido posible los horrores de la guerra: los bombardeos, la pérdida de sus prójimos, el hambre. Algunos niños han perdido la palabra a causa de los bombardeos. Sucedió aquí que los niños saltaban en sus camas cuando alguien golpeaba fuerte la puerta. Los refugiados llegaban de Lugansk, los alojábamos en algunas de las habitaciones del primer piso y nos decían: “¿Es posible que nos instalemos en el sótano? No podemos dormir, y allí estaremos más tranquilos”. Es un ejemplo del estrés que sufría la gente. Tanto los monjes como los refugiados y los peregrinos trabajan aquí. Además, la comunidad monástica persevera en la oración, reza por la paz en nuestro país. Todos los días, la comunidad lee el Akacisto a la Protección de la Santa Theotokos ante el icono milagroso de la Reina del cielo, llamada de “Sviatogorsk”. En la skete de Todos los Santos, la comunidad lee noche y día el Salterio por los vivos y los difuntos. La lavra cumple un fin en la oración, la virtud, pero lo repito de nuevo: nuestras aspiraciones serían simples aspiraciones sin la ayuda concreta de otras personas. La gente hace donaciones, y nosotros solamente las distribuimos, realizamos los deseos de la gente de ayudar a los refugiados que se encuentran ahora en el territorio de la lavra de Sviatogorsk. Deseo incluso transmitir palabras de gratitud a los que han participado en esta obra. Que el Señor muestre como ejemplo el impulso generoso de vuestros corazones, vuestras almas, a vuestros hijos y nietos. Que nunca más se escuche en vuestras familias, palabras tales como “guerra”, “muerte”, “hambre”, “destrucción”, “desgracia”, “dolor”. Que por vuestra caridad, el Señor cumpla las palabras: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos obtendrán misericordia”. Nuestro país se encuentra ahora en la balanza de la justicia de Dios. Y por tanto, debemos hacer el bien inevitablemente.”

Fuente: 

 

Traducido por psaltir Nektario B.

 

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